La migración laboral internacional es un fenómeno que crece cada vez más, como resultado de la profundización de las dinámicas de globalización económica, los cambios en las condiciones políticas y socioeconómicas de los países de origen, la identificación de las necesidades económicas y demográficas de los países destino, los efectos del cambio climático, entre otros. De acuerdo con estimaciones recientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel global existen alrededor de 168 millones de personas trabajadoras migrantes, lo que representa aproximadamente el 5 % de la fuerza de trabajo mundial. La mayor parte de esta migración se orienta
a países de altos ingresos (68,4 %) y, aunque la proporción de hombres trabajadores migrantes es más alta que la de mujeres (61,3 % y 38,7 %, respectivamente), estas últimas enfrentan mayores obstáculos para que se les garantice un empleo en condiciones dignas y equitativas (OIT, 2024).